Quedo la locura enredada en su pelo,
y el mundo giro una vez más frente a sus ojos sin contarle nada nuevo.
No existen los gritos silenciosos si dejas de matar lentamente,
el gigantesco dedo apuntaba de los cielos descargando electricidad entre los ojos,
explotaban las arteritas en las frentes consideradas,
a veces perdidas de tanto no hablar.
Entonces exploto un buen día el sol
y su liquido amarillo se esparció por el universo,
cubriendo por completo la tierra,
mientras se metía por los orificios de la cara,
vomito. Y vomito una seca bola de pelo del tamaño del arsenal de locura que le habían querido enredar.
Nunca entendió que el reflejo era suyo, y solía olvidar enfocar los ojos,
viendo en el agua, no la transparencia de su cara, sino donde escupir a otros.
Presiono una flor en la palma de la mano,
los parpados cedieron con un breve desliz,
le mojaron la mano y un poco le impregnaron su esencia,
aroma y color,
la dejo caer, revuelta en su miseria,
acerco la cara, y mirándola a sus ojos de polen
le exigió un reembolso, por no saber florecer más.
¿Dónde esta Luciano Arruga? APARICIÓN CON VIDA YA!