Se invito a respirar, y dijo, por que no?

Sonrió por dentro, dedicando una mirada perdida al cielo mezclado de nubes y estrellas.
El pasto era su sabana y colchón, lo acaricio con la palma de la mano y sintió como el aire viajaba por el limite horizontal de la realidad.
La tierra es redonda, y si seguía girando así sobre su propio eje, se iba a terminar cayendo al universo.
De fondo sentía las pequeñas explosiones de saliva adentro de su boca.
Era, ese simple momento de libertad absoluta y mente pacifica que flotaba con dulzura en el aire, volviéndose un momento mágico.

Quedo la locura enredada en su pelo,

y el mundo giro una vez más frente a sus ojos sin contarle nada nuevo.

No existen los gritos silenciosos si dejas de matar lentamente,

el gigantesco dedo apuntaba de los cielos descargando electricidad entre los ojos,

explotaban las arteritas en las frentes consideradas,

a veces perdidas de tanto no hablar.

Entonces exploto un buen día el sol

y su liquido amarillo se esparció por el universo,

cubriendo por completo la tierra,

mientras se metía por los orificios de la cara,

vomito. Y vomito una seca bola de pelo del tamaño del arsenal de locura que le habían querido enredar.

Nunca entendió que el reflejo era suyo, y solía olvidar enfocar los ojos,

viendo en el agua, no la transparencia de su cara, sino donde escupir a otros.

Presiono una flor en la palma de la mano,

los parpados cedieron con un breve desliz,

le mojaron la mano y un poco le impregnaron su esencia,

aroma y color,

la dejo caer, revuelta en su miseria,

acerco la cara, y mirándola a sus ojos de polen

le exigió un reembolso, por no saber florecer más.

LabiOs

Posted: 29 diciembre, 2011 in Catarsis/expresiones, Palabras libres

En los labios. En los labios sentía el suave aire dulzón de la noche veraniega, que le recorría los pequeños poros sedosos de la boca, y las cosquillas, simples cosquillita
 estallaban hasta sus ojos intermitentes. En los labios se metía el aire, trazando un surco interminable en su paladar, secando apenas en las estrellas de su cuerpo, la recorre con gracia, siente su presencia interminable en los pulmones, el pecho se infla y los sonidos emergen, en los labios. En los labios, se entrecierra el mundo y se pegan las pieles, lentamente se humedece con vergüenza, recorriéndose la lengua, siente la vida en cada milímetro exquisito y ligero de habla, bailan en el aire las palabras que cantan cuentos de noches pasadas, y el verano en el cuerpo la estremece

. En los labios, se entreabre la paciencia, moléculas bailan frenéticas. En los labios, los dedos dóciles acarician, los labios tiemblan y se orillan al frente, queriendo nunca separarse de esa tentación,

y se entumecen las manos en la boca, se mezclan las pieles en el mundo, dulce, dulce caricia respira, exhausta, la vida vibra en sus pupilas. Y en los labios, se entrechocan los labios, se mezclan las ideas, se unen los mundos, en los labios se esconden los besos únicos que solo son entregados a quien sea correcto, en los labios reside la magia y la diferencia, en los labios, y solo con los labios se puede descubrir si aquello que brilla en los ojos, es la explosión universal de la vida.

Montaña

Posted: 27 diciembre, 2011 in Catarsis/expresiones

El sol hacia llamas doradas de sus ojos, y su sombra inquieta jugaba a transformarse. Las montañas brillaban frente a él, el agua cantaba en sus odios, se sentía tan pequeño frente a la inmensidad dulce de la naturaleza.

Le regalo una sonrisa al cielo, celeste, impoluto, y el aire le devolvió unas cosquillas en las orejas.

El frío se hacia tan cálido de cara al sol, mezclando diversas sensaciones, limpiando cada uno de sus poros, recorriendolo desde los pulmones.

Bailo la tarde con el silencio, mirándose a los ojos, moviéndose lentamente, haciéndose temblar, hasta que creció la luna en la montaña, curiosa luna.

Soltó el silencio, y le quebró el corazón con las palabras más dulces, le canto colores a la luna, le sonrió, hizo música con sus ideas, le regalo toda su energía.

Y la Luna sonrió estrellas fugaces, haciéndose una escalera. Dejo los pies rozando el húmedo pasto, convirtiéndose en una mujer plateada, dejando su estela en la tierra y su aroma a universo en el aire.

Lo rodeo con los brazos, iluminandolo, elevándolo… se besaron, y de sus besos nacieron las luciérnagas, destinadas a iluminar siempre los besos de los amantes.

La casa

Posted: 27 diciembre, 2011 in Catarsis/expresiones, Palabras libres

Llegaba cada noche y le abrumaba la luminosa oscuridad de la casa quebrada por el rítmico flash de la pantalla. Ahí estaba, como siempre, sentado en el sillón, hundido y compenetrado en el cuero plástico, fibra a fibra, sus moléculas se unián formando una sola masa de piel sudorosa y mal oliente. Era una piel cetrina, que no conocía el día ni la noche.

El aroma ya era olor putrefacto humano, como una tela mojada y guardada durante los años en un placard oscuro.

Cuando se sentaba a su lado podía predecir donde nacería un hongo en los surcos de transpiración retroalimentada.

Ni siquiera sabía si reparaba en su presencia, le hablaba, le contaba que había sido de su día y que seria, en sus proyectadas limitaciones, el porvenir.

Trataba de despegarlo, le servia comida a su alcance y como autómata que era alimentaba su cuerpo de forma violenta, siempre dos platos, nunca parecía suficiente.

Se iba a dormir y lo dejaba ahí, con la danza demoníaca de las luces reflejada en su cara y torso desnudo, con el sonido tan fuerte que ella podía aprender el ingles de su mierda en sueños.

Se despertaba cada mañana, él seguía ahí, retozando entre su humanidad abrumantemente olorosa, con algún sin sentido repitiendo su canción una y otra vez.

Evitaba despertarlo, desayunaba breve entre la basura acumulada de promesas de “ya la voy a sacar”.

Lo veia distante a través de las cortinas, se reposaba contra el barandal del infinito piso último dándole la espalda, suspiraba miserias hasta que el sol inundaba sus ojos y volvía a sonreír.

Se iba, y nada, la misma quietud del abandono.

A veces apagaba todo, solo por generar alguna diferencia en la rutina, de ambos, y ampliaba la distancia de su comodidad para forzarlo a moverse, imaginando el sonido gutural del sillón y su cuerpo flácido despegándose y emanando flatulencias para caminar torpemente, meciéndose sobre uno y otro pie hasta llegar a destino, como cuando se desconecta brevemente para ir al baño.

Una mañana ella despertó treinta exactos segundos antes que sonara la alarma, sus ojos se abrieron de par en par abruptamente y al contrario de tantas veces no le costo madrugar. Conto solitaria en la cama matrimonial las manchas desparejas en el techo y vio las pequeñas luces de la revelación haciendo formas curiosas en ellas.

Se levanto apoyándose en el borde de la cama, dejando que sus piernas contornearan su forma. Fue al baño, puso la pasta sobre el cepillo de dientes, coincidiendo la cantidad con el tramo de pelillos, frotó sus dientes profesionalmente siguiendo las instrucciones perfectas de cualquier orgulloso dentista. Mientras se miraba al espejo y veía la espuma escurriéndose por su cara, aun con el brillo opaco de la almohada.

Se ducho en cinco minutos, seco su cuerpo con una acolchonada toalla roja, empezando por la cara y terminando en los tobillos, nunca se secaba los pies.

Se vistió con su ropa de trabajo, camino a la cocina, en el trayecto lo vio durmiendo hiperquineticamente en aquella flor conformada por su restada humanidad.

Tomó el control, apago el aparato, encendió el silencio, siguió su rumbo a la cocina, preparo café, desayuno de cara a la ciudad.

Dejo la taza en la atestada pileta, miro de reojo la basura, la miro fijamente, decidió “hoy saco la basura”, lo dijo en voz alta y el aire que expiro por sus labios acabo con el fuego de la hornalla prendida.

Preparo sus cosas para salir y acosto la basura frente a la puerta, se volvió hacia el living, notando algo duro en su mano, todavía tenia el control, se lo dejo en el apoyabrazos más cercano, para su comodidad.

Agarro las bolsas, salió cerrando con dos vueltas de llave, el sol brillo su aura y comenzó el día.

 

Esa noche al llegar a su casa la luminosa oscuridad invadía la calle envuelta en curiosidad.

Las llamas masticaban el cielo y trataban de colgarse de las estrellas para brillar más.

 

La policía informaba a las hambrientas cámaras de un escape de gas en el último piso, cualquier chispa enciende esa bomba de tiempo, más aún el violento desencadenante de chispas de una TV.

 

Cuando la entrevistaron ella relato su mañana, recordando que saco la basura. Mientras su imagen brillante se repetía en millones de livings, cocinas, dormitorios, bailando en flashes en las caras cetrinas del mundo, ella pensaba: ¿Y quién dice que la TV no mata?

 

7/11/11

 

A Éire le gusta llorar, por eso llora con orgullo y en cada lágrima muestra al mundo su espiritu.

Llora cuando esta triste y siente que algo se rompio, retumbando en su cabeza un virus de dibujito marañoso, con dientes afilados y risa malvada.

Éire llora cuando se enoja, de bronca contenida y si el clima siguiera su sentir se crujiria el cielo en tormentosos truenos de sonadas de nariz.

Muchas veces cuando esta feliz llora, y sonrie y llora, sin poder creer la inmensa dicha de todo aquello que le hace cosquillas en el alma y le acaricia la cara alterando su tacto.

Llora con las peliculas, cuando se cae, cuando lee un libro, cuando es el fin del mundo y el principio también, llora en velorios y partos, a veces caminando o con la cabeza contra el vidrio de un colectivo. O en el supermercado, o con la cara hundida en el colchon, escondiendose del ruidoso mundo. Llora a cara lavada o con la pintura manchandole la ropa, llora haciendo mares, o humedeciendo hombros.

Llora, y eso no es malo, porque llorar limpia, relaja y enseña.

Llora con hipos, y con silencio. Llora a lo lejos, y cerquita también.

Llora, con los ojos grandes abiertos, de frente al viento, se muestra, se admite llorar.

Éire llora, y llorar es bueno

De noche las casas hacen ruidos porque conversan, sobre los ombligos de los elefantes y la calidad y cantidad de pelusa que los habita, sobretodo en el baño donde ella recuerda sus manos calentitas recorriéndole el cuerpo mientras es devorada por el agua impermeable de la ducha.

En la pared esta colgada la pintura que todos los días empaña sus ojos volviendo a su favor un trocito de mundo mentiroso que le encantan las escondidas, y sonríe en silencio de los nervios que le destrozan el estomago frente a un futuro incierto.

Suavecito, las paredes aprietan los escalones sacándole juguetonas risitas de niños, asustando a los nenes en la noche. El miedo juega con la oscuridad y se divierte a costa de ajenos inesperados, goza de sus sobresaltos.

Masticando el aire se comió una sonrisa de azúcar embadurnada de dulce de leche y la comisura de los labios se le lleno de dulzura, haciéndola brillar.

Las paredes miraron con recelo, les gustaría ser lamidas y que las lenguas sientan sus imperfecciones de cemento, que acaricien las bolitas de relieve que rascan.

Les apoya la espalda y con la palma de la mano les hace caricias y arropa la casa para dormir, le guiña el ojo con su cara de dibujito, y se pierde entre pinceladas.

El mundo es azul, dividiéndola entre tierra y cielo, vive en azul, y se decolora la piel en los pies a marcas blancas.

Una nube pinchada se le cae en la cabeza,  le habla, no escucha, le grita, no escucha, se retuerce, no siente, no entiende, ni siquiera parece notar que esta ahí, y quiere seguir escalando alto a ningún lado, sin notar que esta pinchada y seria cabeza dura, si no fuera una nube. Se asfixia.

Ella se recuesta en el pasto, le susurra secretos a las estrellas y atrapa el silencio en redes, les pone una cadena y se lo lleva a pasear.

La imagen en el agua, respuesta, le hace cosquillas en el mar.

 

Tras

Posted: 30 mayo, 2011 in Catarsis/expresiones, Palabras libres

Te regalo mi luto, mi amor, y una sonrisa opacamente feliz, rellena de algodón y liquido bucal. Un papel secante germinado, y la sonrisa de sentarme a tu lado en la cama a hablar de nada más que más allá.

Un silencio interrumpido por mis pensamientos imparables, escupiéndome la boca, en el delay de tu cuello pálido devenido en sol.

¿Alguna vez te dijeron que tenes cara de paisaje?

¿Que el mar fue pintado en tus ojos cuando se une con el horizonte sin dejar ver principio ni fin, y los pájaros pincelados en tu sonrisa eternamente joven?

Sos una mentira revuelta en pecado y se me retuercen los nervios queriendo ahorcarte.

Quiero morderte y deshacerte, juguetearte, susurrarte, quiero apresarte entre mis sueños y que me expliques que me estás diciendo, metido en mis noches sin permiso, revolviéndome la vida, tentando mis planetas, revolviendo mis vómitos neuronales.

Quiero declararle la guerra a tu tranquilidad y que te revuelvas en tus gustos, haciendo malabares con las nubes, dándole forma al aire, pedirte que atravieses mis pulmones en forma de fantasmas, que me arranques la lengua, me prendas fuego y me entierres, me destruyas, me asesines, que me grites y rechaces, que me digas basta nunca más, hasta siempre, te equivocas. Que resaltes los márgenes y los números de página, que me dibujes una sonrisa y me ahogues en el aire.

Que me digas cursi, que me acuses, te reniegues y excuses, pero que siempre, siempre, vuelvas la vista atrás y me busques.

 

Sauce

Posted: 7 marzo, 2011 in Palabras libres

Ahí nace la idea, explotando de a poquito con luces de colores y cometarios por lo bajo, en el lado derecho de la cabeza, bien contra el cráneo, arriba, resonando y creciendo como un sol.

Mientras sigo sentada enfrente de esta vía, vida, viga… no, en realidad es una simple corriente de agua que no se para que sirve, a donde llega, ni de dónde viene, en realidad, tampoco podría decir si es agua o no lo que la recorre, tranquilamente podría ser, muchas otras cosas más.

A la orilla de la caída hacia el agua, en ese espacio ínfimo en que la tierra se abre camino entre el asfalto y la corriente, llora un sauce. Con las hojas entre caídas, el tronco entristecido y la vida recorriéndole toda la clorofila del cuerpo. Se está poniendo amarillo, de tanto estar sentado buscando resoluciones a la vida, a sus raíces estancadas en esa tierra que no lo dejan mover,  divaga sobre como librarse del palo borracho que cada día descansa más sobre sus ramas y le frustra el crecimiento, que lo tira para abajo, que le hace acariciar el asfalto.

Y la lluvia no viene, y el sauce llora en silencio, cuando la noche se pone oscurita y le tapa la cara, acaricia el suelo con sus hojas y siente la vibración de aquello que anhela.

Silencio.

Y los autos pasan por las calles traseras, que parecen autopistas de juguetes en un mundo sin sentidos, el sauce les da la espalda, tiene la suerte de ser poco transitado, se rasca las hormigas con las ramas y estornuda un viento desubicado que lo quiere hacer aullar.

Palabras, vuelan por el aire, no llegan a secarle la sabia que se desliza por el tronco formando nuevas capas de un no se que más allá de lo que puedo explicar ahora.

Sufre las inclemencias egoístas humanas a flor de corteza, inclina la espalda y se sienta en el cordón que lo protege, a duras penas, de ser atropellado por algún automovilista.

Las horas pasan, no es noche de mirar las estrellas, ni siquiera nota las sombras bailando a su alrededor al son del tiempo, y se va sorprendiendo de apoco cuando la mañana va devorándole los brazos, mientras la vida bosteza amaneceres a cantos de gallo.

Una risita le renace en las hojas, haciéndole cosquillas a sus surcos, levanta levemente la cabeza hacia la calle por poco vacía, y un lobo lo mira desde el tronco de un árbol, de esos que quedan pocos, de esos árboles con la imaginación suficiente como para tener formas.

El lobo rubio lo mira, se acerca y le sonríe con sus muchos dientes carnívoros, el sauce respira profundamente, aspira el humo matinal, se rellena, se expande, se rehace, mira el cielo ya pintado, mira el asfalto gris tan cerca, se guarda el canto de unos pájaros en el corazón, escupe la sabia, levanta el tronco como si nada fuera nada, y todo fuera todo….

…y sonríe…

 

 

La Muerte

Posted: 26 febrero, 2011 in Palabras libres

La muerte tiene ojeras de irse de putas a escondidas de los silencios, y mira a los ojos hundidos en el espejo, no le dicen nada.

La muerte, como concepto nombrado por humanos, con diferentes ropas, rostros y sentidos, tiende a cometer el mismo error de mirar a un lado ante los sentimientos.

Se desconoce ignorante de su propio trabajo y se regodea en sus errores pensando que es lo más acertado de su labor. Se cree feliz.

Pobre.

Siempre a la misma hora sin hora limpia su guadaña, la lustra y le da brillo, cuando termina le dedica amor a su dedo acusador, con el simple higiénico cuidado de no tocarse, para no matar a la muerte. Que sería el mundo sin ella.

Ella. La. La muerte. Es una mujer.

¿Tendrá la muerte los ojos de una mujer enamorada o de una fría dama herida por las circunstancias de la vida?

De cualquier forma están hundidos en una trasparencia oscura y palpitante, el vacio más grande de la vida, ese último suspiro antes de la final de las finales, escurriéndose por una mejilla simpática en algún velorio ajeno. Simpático jolgorio de sonrisas ausentes y gritos ahogados en viejos empapelados floreados con olor a humedad de antiguas lagrimas, la acumulación del paso de los cajones.

Ojos. Siempre expresando todo. Ojos, sin nada. Ojos de una deliciosa mujer, sincera, cabrona, la mujer de tu vida, la muerte.